Las constelaciones familiares permiten dar voz e integrar experiencias dolorosas no resueltas de nuestros ancestros que, al permanecer vivas en el sistema familiar, se transmiten de generación en generación en forma de síntomas, patrones o creencias. Al constelar, la persona deja de repetir el pasado y se abre a ocupar su lugar, conectar con lo esencial y avanzar hacia quien realmente es.
Este proceso puede acelerar el autoconocimiento y la transformación, alcanzando gran profundidad tanto en modalidad grupal como en sesiones individuales, presenciales u online.
Generalmente, estas historias no integradas, junto a su carga emocional correspondiente, aparecen en la vida de la persona en forma de síntomas, patrones repetitivos, identificaciones y creencias que fueron quizás necesarios en el sistema familiar en un momento dado pero que no tienen sentido en la vida actual de la persona.
Cuando una persona constela permite que su experiencia deje de ser una mera prolongación del pasado. Se abre a ser más que su propia historia y la de su familia. Ocupa su lugar y deja espacio a la manifestación de lo esencial, a vivir en conexión con lo que le hace único, para seguir en el viaje de llegar a ser quien es.
¿Cómo es una sesión?
Una sesión puede durar desde 45 minutos a hora y media aproximadamente, en función de la evolución de la constelación. Es importante que sepas qué asunto quieres constelar. Aunque se trate de una constelación familiar lo que traigas a sesión no tiene por qué guardar una relación consciente por tu parte con tu familia o ancestros, es decir, puedes constelar cualquier situación de dificultad, síntoma o bloqueo.
Si quieres más información, puedes contactarme y podemos hacer una entrevista previa.